Domingo 16 de agosto

Heridas que edifican y sanan

Que el justo me castigue, será un favor, y que me reprenda será un excelente bálsamo… Salmo 141:5


La escritura de hoy: Salmo 141 Marvin Williams  escribe:

Según investigaciones, la Generación Z puede detectar un falso cumplido a más de un kilómetro de distancia. Los miembros de esa generación valoran algo más profundo: el respeto genuino y la sinceridad. No buscan que los halaguen; quieren que alguien crea en ellos. Cuando se les dice la verdad, se sienten respetados, tomados en serio y desafiados a crecer. Es probable que esto sea cierto para la mayoría de nosotros.

El Salmo 141:5 da voz a esta sabiduría. David escribió: «Que el justo me castigue, será un favor, y que me reprenda». En su oración a Dios, le pide que pueda recibir las heridas amorosas de los amigos como un favor (v. 5; ver también Proverbios 27:6). David insinuaba que el verdadero amor no elude las conversaciones difíciles. Dice la verdad para ayudar a acercarse a Dios y no «a cosa mala» (Salmo 141:4). Este pasaje nos recuerda que los comentarios sabios y sinceros no son para derribar a los demás, sino edificarlos.

No temamos recibir correcciones de las fuentes adecuadas, y tampoco rehuyamos ofrecerlas. Necesitamos personas dispuestas a decir la verdad con amor. A veces, las palabras que más duelen son las que nos edifican, nos sanan y nos ayudan a convertirnos en aquello que Dios quiso que fuéramos.

Reflexiona y ora

¿Por qué puede ser difícil corregir a otros creyentes? ¿Cómo respondes a la corrección amorosa de los demás?

Querido Dios, ayúdame a dar y recibir comentarios y correcciones sabios como dones de tu gracia.

Lunes 17 de agosto

Plaga de mentiras

No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos. Colosenses 3:9


La escritura de hoy: Colosenses 3:9-15 Monica La Rose  escribe:

«Qué crueldad que es faltar a la verdad», escribió en una ocasión Meister Eckhart en un poema que contrasta las relaciones construidas sobre la confianza con las dañadas por la mentira. Describió las palabras sinceras y amorosas como «especias maravillosas mezcladas en el día a día». Pero las mentiras son como terremotos en la mente y veneno para el alma: «Se crea un caos en la mente que ya no puede confiar en alguien que una vez amó. […] la persona que no puede decir la verdad esparce una plaga».

La imagen de una plaga propagada por falsedades puede parecer cruda. Pero tomarse esto en serio nos lleva a ver cómo se describen a lo largo de la Escritura nuestras palabras y su impacto. Pablo les dice a los nuevos creyentes: «No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo» (Colosenses 3:9-10).

Hay muchas razones para caer en la tentación de mentir o distorsionar la verdad. Pero a través del amor de Cristo y la obra del Espíritu, aprendemos un camino diferente: uno transformado por «tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia» (3:12 lbla). Y aprendemos cómo el perdón y el amor pueden crear el tipo de confianza y paz que trae descanso a nuestras almas (v. 15).

Reflexiona y ora

¿Cómo has visto el daño causado por una mentira? ¿Cómo te ayudan el perdón y el amor a vivir con sinceridad?

Salvador amoroso, ayúdame a bendecir a los demás con palabras confiables.

Martes 18 de agosto

Amar a los niños como Dios los ama

… de los [niños] es el reino de Dios. Marcos 10:14


La escritura de hoy: Marcos 10:13-16 Patricia Raybon  escribe:

Todo el verano, los niños de la casa detrás de la nuestra pasaban horas columpiándose en su hamaca. Su ruidosa hamaca. Quejándome, le pregunté a mi marido por qué sus padres no engrasaban el columpio. Sin embargo, al orar al respecto, noté un cambio en mi corazón. Pude ver la risa y el gozo de los niños que surgen de la confianza que hallan en el patio de su familia, y de tener a padres cercanos a los que pueden llamar.

Jesús habló de esa confianza de los niños. La gente llevaba a sus hijos a Jesús para que los bendijera, pero sus discípulos, molestos, regañaban a los padres y los reprendían (Marcos 10:13).

Al ver esto, Cristo «se indignó» (v. 14). «Dejad a los niños venir a mí», les dijo, «y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios». Y añadió: «el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él» (vv. 14-15).

Ya se lo había enseñado a sus discípulos cuando discutían quién de ellos era el más importante. En otra ocasión, tomando a un niño en brazos, Jesús dijo: «El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí» (9:37). Demostrando esa misma idea, «tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía» (10:16). Qué hermosos recordatorios para ser como niños en nuestra confianza en Jesús.

Reflexiona y ora

¿Qué te gusta más de la alegría infantil? ¿Cómo puedes aprender a amar a los que a veces te molestan?

Dios siempre presente y amoroso, haz crecer mi amor por los demás.

Miércoles 19 de agosto

Dios imponente

Imponente eres, oh Dios, desde tu santuario… Salmo 68:35 (lbla)


La escritura de hoy: Salmo 68:1-4, 19-20, 32-35 Kenneth Petersen  escribe:

Como fotógrafo de paisajes, me atraen las fotos que encuentro en Internet. Hace poco, me topé con «10 de los lugares más impresionantes de EE. UU.». Una foto de un manantial geotérmico muestra una enorme cuenca de luminiscencia multicolor. Una instantánea de la selva tropical de Hoh muestra un bosque que parece sacado directamente de El Hobbit. Una impresionante fotografía tomada en Monument Valley, Arizona, podría ser una panorámica de Marte.

Estas imponentes imágenes me hacen pensar en nuestro imponente Dios. En el Salmo 68, David se deshace en elogios hacia la majestad de Dios: «Cantad a Dios, […] exaltad al que cabalga sobre los cielos» (v. 4). Sin embargo, la majestad y el poder de Dios contrastan con su amor íntimo: «Bendito sea el Señor, que cada día lleva nuestra carga» (v. 19 LBLA). El épico salmo de David termina en alabanza extasiada: «Imponente eres, oh Dios» (v. 35 LBLA).

En las fotografías de paisajes, encuentro a la vez inmensidad e intimidad. Me pregunto si los paisajes de nuestro mundo son realmente atisbos de Dios mismo, reflejos de su inmensidad asombrosa y de su amor sobrecogedor. Bajo esa luz, busquemos hoy a nuestro alrededor el reflejo de su belleza. Cuando la veamos, podríamos susurrarle: «Imponente eres, oh Dios».

Reflexiona y ora

¿Qué experiencia visual te ha recordado los asombrosos caminos de Dios? ¿Qué refleja eso de Dios?

Querido Dios, ayúdame a ver tu impresionante belleza.

Jueves 20 de agosto

Haz brillar la luz de Cristo

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre… Mateo 5:16


La escritura de hoy: Mateo 5:13-16 Katara Patton  escribe:

En el restaurante poco iluminado, la camarera tomó nuestro pedido con expresión solemne. Pero luego, un cliente le regaló un bolígrafo con una pequeña linterna incorporada. Le dijo que era para que pudiera «ver en la oscuridad».

Su rostro se iluminó y su actitud cambió para reflejar alegría. Cuando se fue de nuestra mesa, el hombre sonrió mientras me susurraba: «Creo que se animó cuando le di el bolígrafo. ¡Le alegró el día!».

El don divino de la luz sin duda ilumina nuestros días. Jesús es el don supremo de luz: «la luz [que] vino al mundo» para salvar al mundo (Juan 3:16-19). Dios nos dio este regalo porque nos ama y quiere relacionarse con nosotros. Cuando recibimos a Cristo como nuestro Salvador, nuestros pecados son perdonados y experimentamos la comunión con Él. Jesús ilumina nuestras vidas por toda la eternidad. Dijo: «Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida» (Juan 8:12).

Como creyentes en Jesús, somos «la luz del mundo» (Mateo 5:14). Cuando recibimos el don que Dios nos dio a través de Cristo, podemos caminar en su luz y dejar que «alumbre [nuestra] luz delante de los hombres» (v. 16). Con Él como fuente, ¡brillemos hoy para su gloria!

Reflexiona y ora

¿Cómo estás reflejando la luz de Cristo? ¿Cómo puedes alegrarle la vida a alguien hoy?

Padre, ayúdame a iluminar con tu amor y luz a otros hoy.

Viernes 21 de agosto

Servir fielmente a los demás

… cumple con los deberes de tu ministerio. 2 Timoteo 4:5 (nvi)


La escritura de hoy: 2 Timoteo 4:1-8 Mike Wittmer  escribe:

Un jueves, en el anexo de la iglesia, había sándwiches y rodajas de sandía esperando ser consumidos por los familiares y amigos del difunto sentados en sillas plegables de metal colocadas sobre una alfombra manchada. Fue un funeral perfectamente normal, excepto por el predicador. Era un conocido orador que ha predicado ante estadios llenos de miles de personas. Ahora hablaba con el mismo entusiasmo en esta reunión un día de semana.

Pablo le dijo a su pupilo Timoteo: «Predica la palabra; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; […] cumple con los deberes de tu ministerio» (2 Timoteo 4:2-5 NVI). Todos los deberes. No solo los grandes que se llevan a cabo en grandes escenarios con luces brillantes, sino también los deberes cotidianos entre semana. Los mensajes que no se grabarán ni emitirán durante generaciones. Las tareas que pocos notarán. Haz todo esto bien.

Porque alguien está mirando. Pablo le dijo a Timoteo que servía «delante de Dios y del Señor Jesucristo» (4:1). Puede que tu plataforma sea pequeña, pero tu público no podría ser más importante. Jesús espera expectante tu servicio. Hazlo por Él, confiando en el poder de su Espíritu. Él será honrado cuando ministres humilde y fielmente a otros.

Reflexiona y ora

¿Cuánta pasión pones en tus tareas cotidianas? ¿Cómo quiere Dios que pienses en tus tareas comunes en este día común?

Padre celestial, que hoy pueda servirte fielmente a ti y a los demás.

Sábado 22 de agosto

Retrato de un matrimonio

Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros… Efesios 4:32


La escritura de hoy: Efesios 4:26-32 Dave Branon  escribe:

De todos los presidentes de Estados Unidos, Jimmy Carter fue el que tuvo el matrimonio más largo: 77 años. Cuando le preguntaron el secreto de su largo y exitoso matrimonio, respondió: «Elegir a la persona adecuada para casarse». Además, mencionó otros tres conceptos para el éxito matrimonial: reconciliación, comunicación y devoción a la fe.

Vemos la idea de reconciliación en Efesios 4:26: «no se ponga el sol sobre vuestro enojo». Los Carter lo tomaron en serio. «Todas las noches intentamos reconciliarnos por completo de las discusiones del día», dijo Jimmy en una ocasión. También podemos ver allí el secreto de la comunicación que agrada a Cristo. Pablo escribió: «Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo» (v. 32).

Dios ordenó el matrimonio como algo bueno, establecido por Él (Génesis 2:24; Hebreos 13:4). Proverbios 18:22 dice que es una bendición divina: «El que halla esposa halla el bien». Y la forma en que nos tratamos unos a otros, en el matrimonio y en todo el cuerpo de Cristo, puede animar e impactar positivamente a los demás. Seamos solteros o casados, nuestras palabras y acciones pueden reflejar el corazón amoroso y perdonador de Cristo.

Reflexiona y ora

¿Cómo puede Dios ayudarte a reflejar a Cristo en tus relaciones interpersonales? ¿Qué significa ser compasivo y perdonador hoy?

Querido Jesús, ayúdame a perdonar a los demás y a guiarlos hacia ti.

Domingo 23 de agosto

Auténtico Hijo de Dios

Despreciado y desechado entre los hombres… Isaías 53:3


La escritura de hoy: Isaías 53:1-7 Kenneth Petersen  escribe:

Un concurso de fotografía evaluaba imágenes creadas con inteligencia artificial (IA). Solo se permitían imágenes generadas por ese medio. Una de las ganadoras fue una representación surrealista: algo que parecía un flamenco rosa enroscado como una bola de plumas, sobre un paisaje arenoso.

Solo había un problema: la imagen era una fotografía real de un flamenco real. El fotógrafo había presentado una foto auténtica en un concurso de inteligencia artificial. Su foto, «Flamingone», quedó descalificada. Así es: la foto auténtica fue rechazada por ser de verdad.

El profeta Isaías predice vívidamente una ironía similar sobre el juicio y la crucifixión de Jesucristo: «como cordero fue llevado al matadero» (Isaías 53:7). Cristo fue llevado a juicio por afirmar ser el Mesías. Sin embargo, no ofreció ninguna defensa: «Angustiado él, y afligido, no abrió su boca» (v. 7). Isaías señala la última contradicción: «Despreciado y desechado entre los hombres» (v. 3). Así es: el auténtico Mesías, el verdadero Hijo de Dios, fue rechazado como si fuera falso.

Hoy, tú y yo somos jueces en ese tribunal de decisión. ¿Aceptamos a Jesús como el auténtico Hijo de Dios? ¿O lo rechazamos como algo inferior? Aunque creamos en Él, ¿lo rechazamos a veces en nuestra vida cotidiana?

Reflexiona y ora

¿Cómo refleja tu vida la autenticidad de Jesucristo? ¿Cómo podría rechazarlo?

Señor, ayúdame a honrarte mientras vivo en tu presencia genuina.